lunes, 20 de agosto de 2012

La resilencia

LA RESILENCIA
La vida es sin duda el más grande regalo que Dios nos ha concedido, aunque esto no quiere decir, que nuestro paso por este mundo esté exento de dificultades y problemas que muchas veces nos debilitan y arrastran a rincones de dolor y amargura. 
Los problemas son algo con lo que debemos convivir diariamente y preguntémonos ¿qué seria la vida sin problemas? Decía Norman Vincent Peale, que si no teníamos problemas, debíamos hablar con Dios y decirle que nos enviara algunos, pues esto es una muestra de que el confía en nosotros; y confía en que nosotros nos sobrepongamos a dichos apuros de la mejor manera posible apoyándonos en nosotros mismos y las personas que nos aman. Pues, esa capacidad de sobreponerse a situaciones difíciles, por muy duras o complicadas que se presenten, se llama Resilencia. Por más oscuro que se vea el camino o más espinoso el sendero, jamás debemos darnos por vencidos, sino que debemos luchar por salir adelante, superar esa adversidad que nos ha mantenido cabizbajos y salir fortalecidos de esa situación. Debemos aplicar la resilencia porque con ella podemos superar cualquier obstáculo, por mas difícil que éste sea.


domingo, 12 de agosto de 2012

Los Guatemaltecos!!!


¡Dedicado a todos mis hermanos Chapines!



Los Guatemaltecos por "GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ" 

No hay nadie que no conozca a un guatemalteco o, por lo menos, conoce a alguien que conoce a un guatemalteco. De todas maneras, le preguntaron en una ocasión a un reconocido sabio maestro: ¿Qué es un guatemalteco? Su respuesta fue la siguiente: ¡Ah, los guatemaltecos… que difícil pregunta! Los guatemaltecos están entre ustedes pero no son de ustedes. Los guatemaltecos beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los guatemaltecos toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo. ¡No se les ocurra discutir con ellos jamás! Los guatemaltecos nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los guatemaltecos son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos. Los guatemaltecos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y, en grupos, por su gritería y apasionamiento. 

Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios y los genios no se llevan bien entre sí, de ahí que reunir a los guatemaltecos es fácil, pero unirlos es casi imposible. No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura y los guatemalatecos son hiperbólicos y exagerados. Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer, no te invitaron al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo. 

Cuando discuten, no dicen: No estoy de acuerdo con vos sino ¡Estas completamente equivocado! Tienen tendencias antropofágicas; así entonces ¡Se la comió! Es una expresión de admiración y comerse a una mujer guapa es señal de una situación admirable. Decirle a alguien "come mierda" es un insulto lacerante. El guatemalteco ama tanto la contradicción que llama "culo" a las mujeres hermosas y "animal" a los eruditos. Si te aqueja alguna situación de salud te advierten, ¡Mano, debiste hablar conmigo para llevarte donde un cuate mío, que es un médico cabrón! Los guatemaltecos ofrecen soluciones antes de saber el problema. Para ellos nunca hay problema. Saben lo que hay que hacer para erradicar el terrorismo, encausar a paises pobres del Caribe, eliminar el hambre en África, pagar la deuda externa, quién debe ser presidente y cómo Estados Unidos puede llegar a ser una potencia mundial. 

No entienden por qué los demás no les entienden cuando sus ideas son tan sencillas y claras, y no acaban de entender por que la gente no quiere aprender a hablar castellano como ellos, sino que quieren que todo el mundo aprendan 23 lenguas precolombinas que lo que hacen es dividir mas a la sociedad. 

¡Ah, los guatemaltecos… No podemos vivir mucho con ellos, pero es imposible vivir sin ellos! 
Dedicado con cariño a los habitantes del mejor país del Mundo… 


Gabriel García Márquez